19 jul. 2011

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Es bonito saber que siempre estará ahí. Es bonito ver cómo cuando solo quieres gritar, te acalla y te calma. Es bonito sentirla latir con todo tu cuerpo. Es tranquilizante que se te meta en el cerebro y no poder pensar en nada más.
Es genial saber que, cuando no queda nadie, queda la música.