22 feb. 2014

Tu nombre después de la lluvia, Victoria Álvarez


FICHA TÉCNICA                    
         Título: Tu nombre después de la lluvia
         Autor: Victoria Álvarez
         Editorial: Lumen
         Formato: Tapa dura con sobrecubierta
         Páginas: 576
         Precio: 22,90 €
         Fecha de publicación: 19 de febrero de 2014
Muchas gracias a Victoria Álvarez por el ejemplar <3


Menos la primera ilustración de la banshee, cuyo autor/a desconozco, las demás son todas obra de Victoria Frances.


Corren los primeros días de enero de 1903 y el profesor Quills, un hombre sabio y triste, vuelve a su casa de Oxford después de asistir a unas conferencias en Londres; Oliver Saunders, joven y tímido, trabaja en su pequeño cuarto de Balliol College, rodeado de diccionarios y novelas góticas; Lionel Lennox, amante de la buena vida y de las faldas ligeras, está en Egipto, a punto de profanar la tumba de una princesa para llevarse una joya de inestimable valor. 
Poco tienen en común los tres amigos, excepto el interés por las nuevas ciencias que exploran el mundo del más allá, y muy pronto sus ganas de saber los llevarán a Irlanda, una tierra plagada de leyendas, donde las piedras tienen una historia que contar y el sonido de la lluvia se confunde con el llanto de las mujeres que cuidaron de sus seres queridos incluso más allá de la muerte.


No sé decir si tenía ganas de leer este libro desde que acabé Las eternas o desde aquella tarde de verano en Salamanca en la que intenté robar pinceladas de esta historia sin demasiado éxito, pero el caso es que estaba impaciente porque Tu nombre después de la lluvia llegara a mis manos, y de repente... Llegó. Y yo salté por toda la casa y empecé a leer, loca del contento.
Y es que ¿cómo no podría enamorarme de una historia que empieza así?

Si la Muerte pudiera llorar, sus lágrimas serían parecidas a las de aquella criatura.

Solo diré... wow. Sinceramente, según empiezo a escribir esto literalmente acabo de terminarlo y aún estoy un poco en shock, así que no sé cómo quedará, porque... demasiadas emociones para tan poco rato.
Y sí, con tan poco rato quiero decir que las últimas doscientas cincuenta-trescientas páginas me las he leído en dos días a pesar de los estudios porque no podía parar y se me ha hecho demasiado corto y aún hay cosas que no asimilo. Porque es imposible asimilarlas, de verdad. Y me va a dar un algo.

Alexander Quills, Lionel Lenox y Oliver Saunders son tres amigos completamente distintos pero con una pasión en común: lo sobrenatural, los sucesos paranormales, esos que les gusta publicar en su pequeño periódico el Dreaming spires. La última "misión" planeada para investigar y luego publicar en la revista era conseguir un espejo de una princesa egipcia escondido durante siglos, que el señor Lionel Lenox tenía que encargarse de robar. Sin embargo, la cosa no salió como esperaba: un caballero con el rostro cubierto que ya se había encontrado con él en otra ocasión logró no solo provocar el fracaso de tal misión, sino que saliera herido y que el miedo a la muerte se extendiera por su cuerpo. Por eso se resiste a aceptar el trabajo que una habitante del pequeño pueblo de Kilcurling, junto al mar de Irlanda, aunque al final la pasión de sus amigos y su propio escepticismo consiguen ganar la batalla contra su miedo y los tres se embarcan en una aventura que, literalmente, cambiará sus vidas: la búsqueda de una banshee.
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El primer wow debo dedicárselo a mi querida Irlanda, sin duda. Qué maravilla de lugar y qué maravillosamente bien plasmado está aquí. Porque sí, la capacidad de Victoria Álvarez de ambientar sus historias en escenarios tan impresionantes y tan perfectamente descritos, detallados, precisos e idílicos sigue ahí, y vuelve a enamorarnos con sus ambientaciones como ya hizo con Londres y Venecia en sus otras dos novelas. El país plasmado por ella no solo no dista mucho de la magia que yo misma percibí cuando visité las tierras irlandesas, sino que con descripciones como la siguiente es imposible no sentirse como si un hada acabara de encantarte o una sirena estuviera cantando para que te acercaras a echarle un vistazo al mar.

A la derecha, las montañas cubiertas de niebla de las que solo podían percibirse las cimas; a la izquierda la oscura franja del mar de Irlanda que los había conducido a aquellas costas. Un arpegio de tonalidades con el que ninguno de ellos había soñado en Inglaterra porque hasta entonces no imaginaban que pudiera existir un verde tan verde.
Los personajes de esta historia me han encantado. Me atrevería a afirmar que absolutamente todos son perfectos, reales, como si fueran viejos amigos y nos los estuviera presentando directamente desde principios del XX. Y además, tan distintos; todos están perfectamente diferenciados, cada uno con su personalidad, con su propio pasado, sus sentimientos, sus pensamientos y sus miedos. Todos tienen una historia propia, unos motivos por los cuales actúan como lo hacen, aunque sus decisiones sean erróneas o condenen su destino aunque, por supuesto, ningún malo nunca jamás podrá superar el amor que siento por Gian Carlo Montalbano. Si tuviera que quedarme solamente con tres de los muchos personajes de esta historia sería con Rhiannon O'Lairle, Alexander Quills una vez deja que le conozcamos un poco más, Lionel Lenox. No son los únicos, por supuesto pero sí son los que más me han impresionado por su franqueza y sus sentimientos, los que guardan en el fondo de su ser e intentan camuflarlo con otras actitudes que parecen protegerles. Entre las páginas de esta novela, desde mi punto de vista, ellos son quienes más vida cobran, y leerlos a todos en general es como mantener una conversación cara a cara 1903-2014.

Bueno, que algo resulte peculiar no quiere decir que tenga que ser raro. Y que sea raro no tiene por qué ser malo. A mí me parece que en el mundo hay demasiadas personas iguales. Siempre me han llamado la atención las cosas especiales.

Además, la pasión de los sentimientos de todos ellos es realmente abrumadora. Y no hablo solo de sentimientos de amor: deseo, venganza, cansancio, cambio, tristeza, odio, terror. Cada uno tiene su propio fantasma persiguiéndoles, y en gran parte propician el desarrollo de todos los acontecimientos. Con un ritmo para nada lento pero tampoco muy precipitado, a excepción tal vez del final cuando todo se acelera y empiezan a resolverse la mayoría de las cuestiones que llevan atormentándonos todo el libro. Eso sí, no penséis que la sensación de inquietud que Victoria consigue transmitir a través de sus palabras pierde fuerza; no era exactamente miedo lo que sentía cada vez que aparecía la banshee llorando por una futura muerte o se la nombraba, pero sí como un llamémoslo mal rollo considerable, suficiente como para cubrirme bien los pies con el edredón y cerciorarme de que estaba realmente sola cuando leía las magníficas escenas de lluvia y lágrimas.

El dolor de una pérdida es universal, ¿no le parece? No hay bálsamos que puedan paliarlo con la única excepción del tiempo. Pero cuando esto tampoco sirve, cuando a uno no le queda nada que le recuerde que realmente existió un tiempo en que fue feliz...


Sinceramente, y no puedo evitar no pensarlo, me parece que Victoria se supera con cada novela; si ya me gustó Hojas de dedalera y me quedé prendada de Las eternas, Tu nombre después de la lluvia ha sido un flechazo de esos que te atraviesan en corazón. De los que duelen pero amas, sí. No puedo esperar para saber más porque CLARAMENTE NO PUEDE ACABAR ASÍ, NO PUEDE, DEMASIADAS INCÓGNITAS, DEMASIADAS PREGUNTAS SIN RESPUESTA EN EL ÚLTIMO MOMENTO, ES DECIR, HABÉIS LEÍDO EL EPÍLOGO Y LA ÚLTIMA FRASE, NO ES NORMAL ASDFGHJKLÑ.



Cuando pronuncie tu nombre después de la lluvia tendrá una sonoridad especial..., como si todos estos años hubiera anidado entre mis labios esperando a ser proclamado en voz alta.





Yo solo digo: ALTAMENTE RECOMENDABLE.

3 feb. 2014

El gran Gatsby, Francis Scott Fitzgerald

FICHA TÉCNICA                    
         Título: El gran Gatsby
         Autor: Francis Scott Fitzgerald
         Editorial: DeBolsillo
         Formato: Bolsillo, tapa blanda
         Páginas: 185
         Precio: 8,95 €
         Fecha de publicación: 1925


Esta es la historia del millonario hecho a sí mismo, Jay Gatsby, a quien sólo le mueve una obsesión: recuperar un amor de juventud. Pero Daisy es hoy una muchacha que forma parte de una sociedad frívola y aburrida de sí misma, una criatura encantadora y también dañina. Un magnífico retrato de heroicidad en un mundo decadente.


No tengo palabras para expresar lo mucho que... no diría exactamente que me ha gustado, porque me ha encantado. Me ha parecido impresionante. Una auténtica maravilla.

En serio. Señor Fitzgerald, solo soy una humilde humana y me postro ante usted.

No puedo alargarme mucho con esta reseña, sintiéndolo mucho (y decir que "no puedo" significa "hola, curso segundo de bachillerato, por si no lo sabíais aún, mi tiempo libre al día lo quito de dormir"), así que esta reseña libro + peli será más bien cortita. En realidad no podría hacerle justicia al libro ni alargándome diez páginas, pero en fin, allá vamos: hablemos de Gatsby.

Conocemos a Gatsby bajo las luces de colores de una mansión en fiesta, y cuando lo hacemos ni siquiera sabemos que es él. Bueno, en realidad, cuando nuestro querido narrador Spiderman Nick Carraway nos cuenta todo esto él ya le ha conocido, y de hecho habla de él como si tuviera un crush de la leche con una gran admiración. Casi te (no quiero decir enamoras, porque realmente no creo que haya sido exactamente así lo que he sentido por Gatsby) contagias de toda esa admiración y esos sentimientos. Sus descripciones del ambiente, de la personalidad de Jay y de todo en general son magníficas y consiguieron dejarme tan KO que recuerdo que pasaba más de la cuenta en ciertos párrafos por lo maravillosos que eran.

Si la personalidad está constituida por una serie ininterrumpida de actos afortunados, en tal caso puede decirse que había algo brillante en torno a él, una exquisita sensibilidad para captar las promesas de la vida, como si estuviera vinculado a una de esas complicadas máquinas que registran los terremotos a mil millas de distancia.



La vida de Gatsby no ha sido fácil, aunque desde las fiestas y la mansión nadie pueda pensar que alguna vez fue pobre, rechazado, y que perdió al amor de su vida. Pero de los errores siempre se aprende, y las piedras del camino han de servir para impulsarse hacia delante y seguir avanzando. Gatsby se hizo a sí mismo, literalmente; luchó por lo que quería y consiguió llegar muy alto...

Pero, ¿para qué? Para descubrir que Daisy, la mujer de la que estaba enamorado, se había casado con otro hombre.
Y no solo eso; vive cerca, tan cerca de él que, prácticamente, es capaz de verla disfrutar de su vida bajo la luz verde.


No tengo palabras para describirte mi sorpresa al comprender que la amaba, camarada... Incluso llegué a desear que me echase a la calle. Pero, no; no lo hizo; estaba enamorada de mí. Creía que yo sabía mucho porque sabía cosas diferentes de las suyas... Bueno; me encontraba allí, lejos de mis ambiciones, enamorándome más a cada minuto, y... de repente, no me importó.





La historia entre Daisy y Jay es... triste, bonita, emocionante, peligrosa. Si tuviera que destacar algo, serían los sentimientos de él hacia ella, sobre todo. Ya he dicho que esta reseña está siendo más bien rápida y casi de mala manera, por lo que no me pararé en cosas como la maravillosa ambientación, los personajes y sus diferencias, el argumento (de hecho, en este caso prefiero que no sepáis nada), los detallitos, etc., y me da pena que sea así, porque va a parecer que no le doy importancia al libro cuando, de hecho, incluso lo tengo en la estantería junto a mis favoritos de todos los tiempos. Realmente me siento mal haciéndole tal desprecio, pero en fin. Aunque esta no sea mi mejor reseña, solo espero que lo poquísimo que he dicho sea suficiente para animaros a disfrutar de este tesoro.

Sonrió comprensivamente, mucho más que comprensivamente. Era una de esas raras sonrisas, con una calidad de eterna confianza, de esas que en toda la vida no se encuentran más que cuatro o cinco veces. Contemplaba, parecía contemplar por un instante el Universo entero, y luego se concentraba en uno con irresistible parcialidad; comprendía a uno hasta el límite en que uno deseaba se comprendido, creía en uno como uno quisiera creer en sí mismo, y aseguraba que se llevaba la mejor impresión que uno quisiera producir.


Y respecto a la película, diré que esperé hasta haber leído el libro para verla, y no me arrepientoMe ha parecido magnífica, una adaptación exacta hasta el último detalle. Al tenerlo fresco en mi mente (vi la película al día siguiente de acabar de leer), pude reconocer perfectamente la narración de Fitzgerald en los párrafos contados por el personaje de Nick, así como los pequeños detallitos insignificantes, las expresiones, los diálogos. En serio, qué exactitud. Y qué reparto, oh dios mío: DiCaprio es impresionante, no podía dejar de mirar sus expresiones buscando a Jay Gatsby... y efectivamente, allí estaba. Como estaban todos: Daisy, Tom, Jordan, hasta Wilson. No soy crítica de cine, de hecho no tendría ni idea de por dónde empezar si tuviera que reseñar una película, así que todo lo que digo es desde el punto de vista de una lectora entusiasmada. Esta es mi impresión, puede que me equivoque o que esté algo embriagada por la emoción del libro, pero creo que una opinión así también debe contar algo. Por favor, no dejéis de leer el libro. Por favor, no despreciéis la película.


Lo mejor: Esos párrafos tan maravillosos que tiene y, en mi opinión, lo apasionado del amor de Gatsby y cómo llega al lector, no sin menos intensidad.
Lo peor: Esos mismos párrafos que a mí me han encantado tantísimo tienden a dar vueltas sobre sí mismos, y corren el peligro de poder liar a un lector que no esté acostumbrado con lo rebuscada que es este tipo de escritura.


Gatsby creía en la luz verde, en el orgiástico futuro que, año tras año, aparece ante nosotros... Nos esquiva, pero no importa; mañana correremos más deprisa, abriremos los brazos, y... un buen día...
Y así vamos adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado